viernes, 23 de julio de 2010

La leyenda del gauchito manco


"Milagro!!! Milagro!!! gritaban hasta los más incrédulos militares y científicos que viven día a día en la Base Marambio de la Antártida Argentina.
"Apareció entre los hielos!!!" Gritó uno. "Tenía el pecho helado!!!" Gritó otro. "No tiene manos!!!" Dijo el tercero al borde del colapso nervioso.
Dicen que se pusieron a jugar con él. Le tiraban bolas de nieve como pelotas de futbol y el revoleaba los brazos (pobrecito, no tiene manos) como si tuviera boleadoras y zapateaba malambo al grito de "Pará de gritar, Vuvuzela!!! Ahijúna!!! Se va la segunda!!!". Claro, no agarró una, pobre. "Un tiro, un gol" contaba el sereno de la base.
Su talento, su agilidad y su destreza (para el baile, claro está... no para atajar) le valió que, en su homenaje, rebautizaran la terminal como "BASE MALAMBIO".
Sí, la aparición de Marcos, "el gauchito manco" o "el gaucho alemán 2" movió cielo, tierra y hielo en en continente blanco. Aviones y barcos llenos de turistas forman la "peregrinación anual del gaucho desatanudos... con los dientes"
Es lógico, si no tiene manos, ¿con qué mierda los va a desatar?.

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